
Este camino agrícola une La Iruela con el Acebuche milenario de Las Hoyas, uno de los árboles más singulares de España, y continúa hasta Cazorla a través de un paisaje de olivar único. Los árboles centenarios, de gran porte y troncos retorcidos, configuran un entorno lleno de carácter y tradición.
El recorrido desciende entre bancales y senderos tradicionales, acompañado por el murmullo del río y el canto de las aves, mientras se abren vistas al valle y a la sierra. Pinares, chaparros y olivares de tonos plateados crean un paisaje de gran belleza y valor ecológico.
En este entorno conviven tres variedades de olivo: el Royal, autóctono y elegante; el Picual, robusto y extendido; y el Acebuche, silvestre y origen del olivar. En ellos reside el secreto de los aceites de esta sierra: el cuidado transmitido de generación en generación, que da lugar a aceites de oliva virgen extra de aromas únicos y gran calidad.