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Campiña y Sierra Sur

El olivar infinito, horizontes de verde y plata

Aquí el mar de olivos se muestra en toda su magnitud.

La Campiña y Sierra Sur es el territorio donde el paisaje alcanza su expresión más extensa y ordenada: una malla continua de olivos que cubre las suaves lomas hasta perderse en el horizonte. Es el lugar donde mejor se comprende la escala del olivar jiennense, un paisaje construido durante siglos que hoy define la identidad visual de la provincia.

Pero este horizonte no está vacío. Entre los olivares emergen pueblos olivareros como Arjona, Porcuna o Lopera, y un impresionante sistema de fortalezas que recuerdan el pasado fronterizo de estas tierras. El Castillo de Alcaudete o la imponente Fortaleza de la Mota en Alcalá la Real se alzan sobre las colinas y se convierten en miradores privilegiados desde los que contemplar este paisaje infinito.

Recorrer sus carreteras paisajísticas —como la que une Porcuna y Arjonilla o el eje entre Jaén y Mengíbar— es adentrarse en un territorio sereno y abierto, donde cada curva revela nuevas perspectivas del olivar. El viaje invita a detenerse: desde el mirador de la Cruz del Castillo de Santa Catalina en Jaén, la Peña de Martos, en un sendero entre los olivos centenarios de Martos junto al Camino Natural de la Vía Verde del Aceite, o en una almazara donde descubrir, paso a paso, cómo nace el mejor aceite del mundo. En ellas es posible conocer variedades locales y participar en catas que permiten comprender la riqueza del olivar desde el sabor.

Este es el olivar en estado puro. Un paisaje continuo, hipnótico, que se extiende como un océano de tierra firme.

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